La estrategia de normalizar el Evento de ‪#‎RenunciaYa‬

Oscar Clemente Marroquín escribe cómo el ha dicho que el movimiento de protesta ciudadana <<gira alrededor de un sentimiento común en torno a los temas de corrupción e impunidad porque estoy seguro que la gente sensata del país entiende que de nada sirve plantear otro tipo de reivindicaciones mientras no establezcamos un sistema en el que se reconozca que todos somos iguales ante la ley y que los recursos públicos están al servicio de la población en general>> (http://tinyurl.com/q5xnqzs).

Aunque la intención es buena, Marroquín no entiende varias cosas:

1) Que la corrupción y la impunidad son efecto de problemas mas profundos del Estado y no la causa de los mismos. Y los problemas mas profundos no solo no se van a solucionar con ponerle curita a los síntomas sino que, incluso, va a retornar con venganza algo así como el retorno del cáncer o de lo reprimido cuando se los trata con té de hiervas. Eso ocurrió precisamente con el nuevo orden constitucional instalado en 1985 con tanta fanfarra y congratulación mutua entre las élites de la clase política y económica. Pues ese es el orden que hoy está en crisis.

2) La presunción liberal de que lo realmente “normal” es siempre lo del centro, de que allí es dónde está el corazón de la presente protesta ciudadana y de que la gente que quiera profundizar la protesta o demandan que vaya mas allá de curar la corrupción y la impunidad intentan, realmente, “dividir a la sociedad.” ¿Y quién dice que la sociedad NO está divida en sujetos de clase, de etnia e incluso de género? ¿Quién dice que las luchas o procesos de contestación no tienen un carácter normalmente antagónico que, cuando es ocultado por la “normalidad” del capitalismo liberal, por la ilusión de una elecciones diseñadas para trivializar el voto individualizado y proteger intereses institucionalizados, ello solamente es el producto de un proceso hegemónico en lugar de ser el estado natural de lo social? Hasta los clásicos de la filosofía política liberal como Hobbes, Rousessau, Locke y Hegel reconocían que por debajo de la “normalidad” del contrato social burgués lo que encontramos es una lucha por la vida y la muerte, una lucha por el reconocimiento mutuo entre siervo y señor que no se puede satisfacer con la simple propuesta de “igualdad bajo la ley” para todos/as.

3) Finalmente, y esto sigue de lo anterior, #RenunciaYa representa un Evento que irrumpió y resquebrajó la “normalidad” de un sistema de dominación que toleraba ciertos niveles de corrupción e impunidad como el precio que hay que pagar para el espectáculo político montado en el que todo sigue igual y normal como siempre. Pero lo que le ha dado un carácter liminal a este Evento histórico es que el mismo ha sido capaz de unificar y canalizar pero al mismo tiempo ha sido excedido – como los/as organizadores originales lo han reconocido – por las varias vertientes que han confluido en todo el movimiento y que parten, precisamente, de las divisiones profundas que subyacen a la “normalidad” del centro político. Me refiero a la confluencia de movimientos indígenas, campesinos, luchas anti-extractivistas, ambientalistas, ecológicas, de trabajadores, de estudiantes, de profesionales, etc. Y cuando tomamos todas estas vertientes en cuenta nos damos cuenta que las mismas revelan que la presente lucha ya no es solo contra corrupción y la impunidad que caracterizan la crisis de gobernabilidad y legitimidad – en la que se queda gente como Marroquín – sino que es contra un modelo hegemónico de dominación neoliberal-capitalista cuya hegemonía es, precisamente, lo que está en crisis.

Aunque piezas como las de Oscar Clemente Marroquín son piezas bien intencionadas, las mismas contribuyen a diluir y desactivar el potencial del movimiento ciudadano en protesta. Urge, por tanto, pasar de los análisis y comentarios de sentido común, de la mediocridad en el análisis típico de la prensa chapina, a la conversación seria que tenemos que tener. Las etiquetas de uno u otro sentido son parte de la distracción que ofrece el lenguaje político trillado, de sentido común, pero aun dominante en el discurso político chapín.

* Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente profesor adjunto en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University

Publicado el albedrío el 23 de junio de 2015 http://tinyurl.com/qy7maee

US no longer a 'democracy'

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