En contra de la oposición «leal»

En contra de la oposición «leal»
Marco Fonseca

Hay que recordar de entrada, contrario a lo que nos dice Juan Alberto Fuentes Knight en su pieza «La «leal» oposición» que no hay tal cosa de una «leal» oposición en la tradición política latinoamericana. Solo existe tal cosa, y muy problemáticamente, en la tradición parlamentaria anglo-sajona. Y lo problemático en ese contexto es no solo el hecho de que la «lealtad» se refiere a la corona del rey/reina de turno y no a la ciudadanía sino que, también, presupone la aceptación neta de las reglas del juego. Pero en Guatemala no hay ni debe haber tal cosa de una «leal» oposición y analizarla a partir de dicha premisa es equivocado.

Aparte de esto, la «tercera opción» de Fuentes Knight, como el tercerismo blairista o la Tercera Vía de Giddens, de nuevo presupone una «democracia» que no existe en Guatemala – la poliarquía – y que las elecciones recién pasadas, una vez más, evidencian. En el congreso nuevo hay una representación de oposición comprometida con la ciudadanía pobre y militante, pero es una oposición minúscula y sin capacidad legislativa alguna. Su oposición es, pues, fundamentalmente simbólica e ideológica y el consejo de Fuentes Knight no puede estar dirigido a ellos/as. Como explícitamente menciona al PP y al Líder como grupos dominantes y potencialmente afines al gobierno, su mensaje está más bien dirigido al centrismo que va de la UNE a TODOS y CREO, es decir, una amalgama de opciones políticas que ofrecen exactamente lo mismo pero en términos un poquito diferentes. Ese, sin embargo, no es el mensaje que surgió desde abajo, aunque sea en murmullos, durante las jornadas eventales de abril-agosto.

El llamado solapado que Fuentes Knight nos hace a normalizar la relación con el gobierno de Jimmy Morales, por un lado, y con los partidos corruptos por el otro, es problemático. Lo que sí hace bien es complementar lo que Prensa Libre llama las «prioridades» neoliberales para Morales. Pero quizás nos da el consejo de la tercer vía y de su lealtad porque él mismo es cabeza de una ONG transnacional basada en el Reino Unido en donde sí se supone que hay una oposición «leal» (el Partido Laborista). Lo que no concuerda con el consejo de Fuentes Knight es que el Partido Laborista recientemente eligió al radical Jeremy Corbyn como parte de un rechazo mayor y vehemente del blairismo que discretamente defiende y que «objetivamente» receta para Guatemala Fuentes Knight. Quizás apela a la «sociedad civil», es decir, una colección de ONGs muchas veces financiadas desde el exterior que no tuvieron como tal casi nada que ver en las protestas ciudadanas y que se vieron completamente rezagadas por la misma pero que Fuentes Knight quiere de todos modos ver en la vanguardia de la restauración democrática desde abajo. Por ello es que la cubierta de «racionalidad» y sabiduría democrática que parece dispensarnos ésta pieza es en realidad la máscara de un extremo centrismo termidoriano. Es el consejo ideológicamente equivocado para la coyuntura post-electoral. Y la ciudadanía militante y comprometidas con otro mundo posible debe saber esto.

No es pues que no apoyemos la oposición «constructiva». Es que entendemos por la misma algo muy diferente y que parte de lo que podemos construir y proponer desde abajo. No es que rechacemos en principio la cooperación legislativa sino que, más bien, pensamos que la misma descansa sobre premisas y principios muy diferentes. Siempre hay que recordarle a nuestros críticos del centro o la cruda social-democracia de Guate que nuestra agenda para el país es capaz de absorber lo mejor que ofrecen sus programas – cuando están bien y coherentemente elaborados – pero ello no se da al revés. ¿Acaso nos apoyan en el llamado a una reforma agraria? ¿Acaso nos apoyan en el llamado a una reforma fiscal progresista y directa? ¿Acaso nos apoyan en políticas de soberanía alimentaria y recuperación/nacionalización de los recursos naturales? ¿Acaso nos apoyan en la demanda por reformar la LEPP en términos refundacionales? ¿Acaso nos apoyan en llamar a una nueva ANC que nos lleve a la Refundación? Nuestras posiciones pueden fácilmente absorber la lucha contra la impunidad y por la transparencia. Pero sus posiciones no pueden, en principio, absorber las nuestras. Por ello en lugar de hacer un llamado a una «oposición leal» debemos apelar a la ciudadanía militante que, con su luchas y demandas múltiples, constituyó el Evento. Debemos apelar a que se profundicen las luchas en conjunción con la representación simbólica y más comprometida en el Congreso. Debemos apelar a que se continúe con la Primavera en lugar de acomodarnos al otoño del caciquismo partidista que pasa por poliarquía periférica.

Vamos patria hacia la ‪#‎RefundaciónYa‬

Marco Fonseca es Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente es profesor adjunto en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University.

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Foto: PL

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