El verdadero «cerebro» de la contra-insurgencia en Guatemala

El verdadero «cerebro» de la contra-insurgencia en Guatemala
Marco Fonseca

La Revista ContraPoder dice que Benedicto Lucas García fue «el cerebro» detrás de la estrategia militar que le arrebató al Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) el control del Altiplano (ver http://contrapoder.com.gt/?p=3153). Pero ¿Qué clase de «cerebro» se requiere para combatir a un movimiento guerrillero asesinando a la población civil incluyendo niños/as, mujeres civiles y desarmadas, ancianos y no combatientes? ¿Qué clase de «cerebro» puede concebir más de 200 masacres, más de 450 aldeas indígenas «arrasadas» incluyendo milpas, gallinas y coches, infinidad de «desapariciones» forzadas, incontables ejecuciones extrajudiciales, incontables pozos llenos de víctimas inocentes incluyendo mujeres embarazadas y abuelitas enfermas, innumerables actos de represión contra cualquier persona que pensaba, hablaba o incluso caminaba diferente y llamarle a todo esto lucha contra-insurgente? Lo que Allan Nairn calificó como una «burocracia de la muerte» efectivamente requiere de un cerebro especial.

Recordemos: al igual que prácticamente todo oficial del ejército egresado de la Politécnica, y definitivamente todo su comando mayor, Benedicto Lucas García fue entrenado por la Escuela de las Américas en donde recibió un curso sobre «inteligencia y combate» en 1965 y en donde atendió el Colegio de Comando y Estado Mayor en 1970 (ver http://goo.gl/SR5acG). Fue de manos de la CIA y de EE.UU. que los militares de Guatemala recibieron sus instrucciones contra-insurgentes y luego, mezcladas con el racismo decimonónico de mucha gente mestiza y de las élites de «linaje», las tradujeron en un verdadero genocidio de similar naturaleza y envergadura a otros holocaustos del siglo veinte. Y hay por lo menos cuatro manuales de la CIA que debemos recordar para iluminar el contexto ideológico y práctico de éste genocidio. Empecemos citando a Wikipedia:

El primer manual, Interrogación de la contrainteligencia de KUBARK,12 12 con fecha de julio de 1963, es la fuente de gran parte del segundo manual. Este más antiguo y abusivo, con dos referencias al uso de las descargas eléctricas. KUBARK era uno de los criptónimos de la Agencia Central de Inteligencia para la CIA misma. El segundo texto, Manual de entrenamiento de la explotación de los recursos humanos (1983), fue utilizado en por lo menos siete cursos de aprendizaje de Estados Unidos realizados en países latinoamericanos, incluyendo Honduras, entre 1982 y 1987. Ambos manuales se ocupan exclusivamente de la interrogación. En 1983, el Human resource exploitation training manual – 1983 (manual de entrenamiento para la explotación de recursos humanos [1983]’) fue utilizado por el Batallón 316.17 [de Chile]. Este fue un modelo de cómo fue utilizado el manual por los militares latinoamericanos entrenados en la Escuela de las Américas. (ver https://goo.gl/ChZowg).

Para diseñar estos manuales, EE.UU. incorporó la experiencia represora de la Gestapo (ver https://goo.gl/Mcu5Yt), la experiencia contra-insurgente de Francia en Argelia (1950-1957) y la experiencia contra-insurgente del propio EE.UU. en Vietnam. Como lo demuestran documentos recientemente filtrados por Wikileaks, todos los manuales anteriores se sintetizaron en un macabro cuarto manual de la CIA, un manual específicamente para la contra-insurgencia global, titulado «Best Practices in Counter-Insurgency» (Las mejores prácticas en contra-insurgencia). Aquí la CIA recomienda el asesinado no solo de líderes e intelectuales de la insurgencia sino que también de la población civil como método efectivo para combatir insurgencias de cualquier tipo (ver http://goo.gl/tJmzsb).

De acuerdo al reporte de REHMI Benedicto Lucas García, bien instruido en los manuales de la CIA cuando atendió la Escuela de las Américas, fue uno de los creadores de la Patrullas de Auto-Defensa Civil (PACs) que, como parte de sus prácticas contra-insurgentes, obligaban a las comunidades indígenas y campesinas a apoyar al ejército en contra de su misma gente so pena de caer en la sospecha de apoyo a la supuesta «guerrilla comunista» (una versión militar pero más extrema de la vieja «ley contra la vagancia» y la inquisición contra el pensamiento independiente). Benedicto Lucas García no fue pues el «cerebro» de la contra-insurgencia sino solamente uno de sus ejecutores más salvajes.

Fue, pues, de las manos de la CIA, de La Embajada de EE.UU. y, cuando el apoyo de EE.UU. no pudo darse de manera directa durante la administración del Presidente Carter, de asesores israelíes y argentinos, que altos oficiales del ejército de Guatemala recibieron instrucciones de cómo asesinar a la población civil en una lucha contra-insurgente de «baja intensidad» y supuestamente «contra el comunismo internacional».

Así que el «cerebro» detrás del genocidio en Guatemala vino de los asesores y entrenadores militares gringos. Perros como los hermanos Lucas García cumplieron el papel de ejecutores de la muerte y verdugos de la contra-insurgencia.

Vamos patria hacia la #RefundaciónYa

Marco Fonseca es Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente es instructor en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University.

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Foto: ContraPoder

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2 Respuestas a “El verdadero «cerebro» de la contra-insurgencia en Guatemala

  1. Sí ese cerebro es de un desquiciado, enfermo por la deformación contrainsurgente recibida por sus padres gringos-israelís… A eso le llaman inteligencia militar… pero será sensato llamar inteligencia a la elaboración de planes de exterminio en masa e individual,de personas inocentes? ¿Es eso INTELIGENCIA? o es que la “inteligencia militar contrainsurgente” es antiinteligencia?

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