¿Está Israel detrás de los ataques de Guatemala al embajador sueco?

¿Está Israel detrás de los ataques de Guatemala al embajador sueco?

Creo que sí, por lo menos en parte.

Guatemala se ha venido sometiendo a la política exterior de EE.UU. en el Medio Oriente y ello implica no solo apoyar a Israel de modo diplomático en la ONU y otros foros internacionales sino que también implica ir contra acuerdos y prácticas internacionales bien establecidas en torno, por ejemplo, a Jerusalem. Aparte de los aspectos religiosos fundamentalistas en los que Morales concuerda con Trump, el movimiento de la embajada de Guatemala a Jerusalem asesta un golpe duro contra quienes apoyan los derechos del Estado palestino y el apego a la Ley Internacional. Ahí entra Suecia.

Las relaciones diplomáticas entre Suecia e Israel quedaron gravemente dañadas cuando Suecia se convirtió en el primer miembro de la UE en reconocer el estado de Palestina en 2014.

“En octubre de 2014, el recién elegido gobierno de Stefan Löfven dirigido por el Partido Socialdemócrata sueco anunció que reconocería al Estado de Palestina diciendo que “el conflicto entre Israel y Palestina solo puede resolverse con una solución de dos estados … La solución de dos Estados requiere reconocimiento mutuo y voluntad de coexistencia pacífica. Por lo tanto, Suecia reconocerá el estado de Palestina “. En respuesta, la oficina del ministro de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman, dijo que “lamenta que el nuevo primer ministro tuviera prisa por hacer declaraciones sobre la posición de Suecia con respecto al reconocimiento de un Estado palestino, aparentemente antes de que tuviera siquiera tiempo de estudiar el tema en profundidad ” y que el embajador sueco sería convocado para tener una” conversación “sobre el tema.” (Fuente: https://is.gd/BWFmTt).

Cuando el gobierno de Guatemala anunció que iba a pedir el retiro de Anders Kompass, embajador sueco en Guatemala, por haber echo declaraciones sobre la corrupción en Guatemala que fueron supuestamente inapropiadas, no hay que ignorar el momento específico en el que esto ocurrió: Después de reconocer a Jerusalem como capital de Israel y justo antes de viajar a ese país para inaugurar la nueva embajada en la capital disputada. Claro, también ocurre, a nivel nacional, en el contexto de una intensificación de la guerra de posiciones entre las fracciones dominantes de la restauración conservadora y neoliberal, cuando hay una transición de mando en el MP y cuando hay una escalada en la ofensiva contra la Cicig también en EE.UU. (Marco Rubio ahora del lado de Morales). Y, Kompass, por supuesto, tomando partido por la Cicig, se vuelve automáticamente en un blanco claro de la restauración.

Kompass no es ajeno a tomar partido cuando principios básicos de justicia y la Ley Internacional lo ameritan y justifican. Fue eso exactamente lo que hizo en 2014 cuando fue el oficial principal de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos de la ONU en la República Centroafricana. El contexto de su trabajo en este país es intenso. La República Centroafricana es:

uno de los estados más empobrecidos del planeta, fruto directo del colonialismo depredador sufrido por el continente africano durante podríamos decir que toda la modernidad occidental, desangrado en intereses sectoriales o no, pero casi siempre ajenos, fue anfitrión forzado de tropas francesas. Francia decidió intervenir en su excolonia en 2013 cuando un golpe de estado musulmán derribó el gobierno de perfil cristiano, ahondando el  conflicto entre ambos bandos o creencias o vaya a saber qué intereses escudados en tales fachadas religiosas, pero de tal enverga-dura que se estima que en una población total de unos 5 o 6 millones de habitantes cerca de medio millón abandonaron sus viviendas y lugares de residencia… por el terror (Fuente: https://www.alainet.org/es/node/174758).

Cuando Kompass recibió informes de trabajadores de campo acerca de las actuaciones de los  “defensores de derechos humanos” en este país devastado, él verificó “la existencia de una serie de aberraciones ─sodomización de niños, sobre todo huérfanos, de 8 a 13 años a manos de las tropas francesas, es decir de la culta, occidental y democrática Francia─  y ante la inopia de meses dentro del ámbito de la ONU, efectúa la denuncia a la policía francesa contra 14 militares, franceses, acusados de las referidas prácticas.” En reacción el “aparato administrativo de la ONU no se hizo esperar. En marzo de 2015 una serie de burócratas del entorno de Ban Ki-moon, entre los que revistaba la actual canciller argentina Susana Malcorra, entonces jefa del departamento, descalificaron el informe de Kompass porque “violó los protocolos estrictos sobre la transmisión de información confidencial del organismo internacional a autoridades externas“”.

Incluso el jefe del ACNUDH, el príncipe Zeid bin Ra’ad, quien en otro contexto a condenado al Estado de Guatemala por el deterioro dramático en la situación de los derechos humanos y el enorme rezago en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) (ver https://is.gd/WzuLwf), alegó en ese momento que Kompass había “incumplido las normas de conducta del ACNUDH al no solicitar la aprobación de su superior antes de transmitir el informe a los franceses. El Príncipe Zeid también afirmó que el informe incluía nombres y direcciones de las víctimas del abuso, lo que los exponía al estigma y las represalias en sus comunidades de origen. Por lo tanto, suspendió a Kompass de su puesto” (Fuente: https://is.gd/X4FTyJ). Sin embargo, el Tribunal Contencioso-Administrativo de la ONU consideró que la suspensión era ilegal el 6 de mayo de 2015.  Aunque “el Príncipe Zeid propuso desmantelar la unidad de operaciones sobre el terreno de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), lo que habría eliminado efectivamente la posición de Kompass de la organización”. El resultado de todo esto fue que el 22 de junio de 2015, “después de muchas críticas en los medios de comunicación, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, designó un panel independiente para investigar el asunto. El panel de la ONU absolvió a Anders Kompass de cualquier fechoría y concluyó que sí tenía autoridad para compartir la información en el informe con las autoridades francesas. El panel también encontró que las preocupaciones por los riesgos para las víctimas al incluir sus identidades en el informe habían sido ampliamente exageradas.” (Ibid). Kompass quedó así absolutamente justificado en todo su comportamiento y su trayectoria como un diplomático comprometido con la verdad y la justicia quedó más que intacta.

Ante la reacción absolutamente justificada del gobierno de Suecia en requerir de Guatemala más detalles sobre el “súbito” pedido de cambio de embajador, la cancillería de Guatemala está reaccionando de modo más irracional y caprichoso. Ahora incluso ha dado declaraciones de que “Si Suecia no cambia al embajador Kompass –en el cargo desde octubre– se seguiría con lo establecido en la Convención de Viena y, por último, sería declarado no grato” (Fuente: https://is.gd/DaHtoc).

Esta es, pues, otra forma en que el gobierno de la restauración, liderado por un evangélico fundamentalista, quiere pagarle a Israel, por el apoyo político que le han dado. Este apoyo político quedó evidente desde 2016. Cuando todo mundo en Guatemala estaba siendo testigo de los actos corruptos de infamia que su gobierno estaba llevando a cabo desde el ejecutivo y en el congreso, la Universidad Hebrea de Jerusalén le otorgó a Jimmy Morales, durante su visita a Israel en ese año, el título Doctor Honoris Causa en Filosofía por “su lucha contra la corrupción”! Esa “lucha contra la corrupción” quedó comprobada con lo actos de infamia de agosto y septiembre de 2017 (ver https://wp.me/p6sBvp-Lq). Morales retornó el favor en 2017 cuando en diciembre, después de una declaración similar de Estados Unidos, anunció el traslado de la embajada de Guatemala de Tel Aviv a Jerusalén. Este fue un anuncio echo por Morales “pocos días después de que su país se alió con Estados Unidos y otras naciones para reconocer a Jerusalén como capital del Estado de Israel” (https://is.gd/OlNSa8). Y en mayo de 2018, cuando Morales visita a Israel con una delegación que incluye a su hermano y su hijo, invitados oficialmente por Israel para asistir a la inauguración de la embajada guatemalteca en Jerusalem, aunque estén con arresto domiciliario y en pleno proceso judicial acusados de corrupción por la Cicig, una comisión internacional contra la impunidad y la corrupción que ha recibido apoyo financiero y diplomático de Suecia y cuyo trabajo ha sido abierta y públicamente defendido por Kompass, quieren declarar al embajador sueco “non grato”. Aunque el vocero presidencial Hiemann diga que “Suecia como país apoya a la CICIG y no es vinculante a que esté o no Kompass en Guatemala” (ver https://is.gd/2pAztX), no hay duda que las posición oficial de Suecia es la que también está siendo rechazada por el actual gobierno conservador de Guatemala.

Esta es la forma en que Morales le retorna a Israel un pago elevado por su continuo apoyo político, económico y cultural en un mundo en el que Guatemala está quedando crecientemente aislada y desacreditada.

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