Es hora de pensar de nuevo en el Partido de la Refundación

Es hora de pensar de nuevo en el Partido de la Refundación

En cierto punto de su vida histórica los grupos sociales se separan de sus partidos tradicionales, o sea que los partidos tradicionales en aquella determinada forma organizativa, con aquellos determinados hombres que los constituyen, los representan y los dirigen no son ya reconocidos como su expresión por su clase o fracción de clase. (Gramsci)

Sin embargo, la «sociedad civil» en Guatemala está anclada en la agenda política liberal –lo económico y lo social quedó para otros grupos y otras luchas– que surgió del proceso de paz. La misma “sociedad civil” fue un producto de ese proceso controlado desde arriba –durante las negociaciones de paz– por la vieja guerrilla y por el Gobierno/Ejército y, en su versión original en la década de 1990 como “Asamblea de la Sociedad Civil” conformada a su vez por varios “sectores” como el “sector de mujeres”, etc., y fue de hecho impuesta por esos actores estratégicos que monopolizaron la agenda de la paz. Como en aquel entonces también hoy la “sociedad civil” no tiene un carácter constitutivo sino solamente consultativo y, como tal, subsumido a una agenda que no le es propia. Y eso es precisamente lo que diferencia a la “sociedad civil” del movimiento de protesta ciudadana. Éste último tiene un carácter autónomo, horizontal y constitutivo, independiente por el momento de las políticas globales e imperiales de “promoción democrática” que lo convierte en un movimiento potencialmente refundacional y, como tal, constituyente y hasta revolucionario.

Lo que ocurrió en 2015 también ha hecho un llamado a cuestionar la organización presente de la izquierda en Guatemala cuyos partidos no son adecuados para la Refundación. Lejos de responder al llamado de lo ocurrido, sin embargo, la izquierda se ha replegado dentro de sus organizaciones tradicionales y ha buscado amparo bajo las niguas de la institucionalidad a la que han apostado toda su razón de ser ideológico y de actuar político. O sea que, en cierto sentido, con hacer el llamado al voto, con reafirmar la institucionalidad existente, la izquierda está haciendo el trabajo hegemónico no solo de la clase capitalista transnacional sino también de sus socios locales en el CACIF y otras organizaciones gremiales y aparatos ideológicos del Estado.

El problema de fondo es pues, como dice Žižek, el sistema. Sin embargo, el conformismo estructural de la ciudadanía promedio, incluso de mucha gente indignada, que paradójicamente lo expresa en la presente coyuntura evental cuando se queda con la consigna puramente liminal de RenunciaYa y ReformaYa, es decir, apoyando algunas reformas necesarias pero insuficientes y en algunos casos problemáticas –es más, retrógradas– , como la Ley Electoral, es un obstáculo para la construcción de una alternativa política y económica para el Siglo XXI que nos lleve más allá de la ingeniería del poder y del neoliberalismo globalizador. Cuando la protesta ciudadana se queda en la indignación y no pasa de lo liminal, es urgente repetir con Žižek:

No me convencen los indignados. Dicen: ‘Desconfiamos de la clase política’. ¿A quién se dirigen entonces cuando piden una vida digna?

A estas alturas, entonces, es importante pensar en cómo transformar la lucha y desarrollar el movimiento más allá del proceso hegemónico que ya está trabajando para cooptarlo desde adentro, es decir, desde la subjetividad de gente que solo puede llegar a ciertos límites y no pasarlos sin contradecir sus propios deseos de éxito personal y ascendencia social y la ideología dominante de consumismo y conformismo a cambio de cierta seguridad y cierto nivel de bienestar personal.

También es importante pensar en cómo desarrollar el movimiento más allá de los parámetros de contestación liberal restauradora hacia un cambio de paradigma constituyente que nos lleve al desarrollo jacobino de una Refundación tanto política como económica. Se trata, en concreto, de pensar en cómo construir el partido de la Refundación, el partido constituyente que no solo responda a la interpelación ciudadana sino que se convierta en su fuerza inmanentemente reguladora sin que se elimine su componente rizomático y horizontal.

Como nos recuerda Žižek, queda mucho camino por recorrer para llegar a este partido pero “pronto habrá que abordar los interrogantes verdaderamente difíciles, no sobre lo que no queremos, sino sobre lo que queremos. ¿Qué organización social puede sustituir al capitalismo actual? ¿Qué tipo de dirigentes necesitamos? ¿Qué órganos, incluidos los de control y represión?”. Porque es solamente un Partido como fusión de una idea y de un evento, de teoría y práctica, de programa y acción, el que puede “actuar sobre un pueblo disperso y pulverizado para suscitar en él la voluntad colectiva” y el deseo de la Refundación (Gramsci). Gramsci es contundente en cuanto a esto: “Esta unidad de la “espontaneidad” y la “dirección consciente”, o sea, de la “disciplina”, es precisamente la acción política real de las clases subalternas.”

La idea es que los colectivos urbanos más progresistas que surgieron a partir de 2015 se integren autónomamente a organizaciones comunitarias indígenas, organizaciones sociales y populares y organizaciones ciudadanas en una cartografía – una articulación – de espacios comunes a partir de expresiones ya existentes y construidas pacientemente desde hace años y a partir de expresiones nuevas que puedan surgir de la coyuntura presente. Así la organización refundacional de abajo – Codeca, Waqib Kej, CPO, etc. – no sustituye ni desplaza sino que redefine y redespliega la fuerza constitutiva establecida desde la ciudadanía urbana.

Nota: El texto de arriba es parte de un trabajo más amplio titulado “Hacia el Partido de la Refundación. Notas para un proyecto posible”, publicado por la Revista de la Realidad Nacional del IPNUSAC a fines de 2015. El documento está disponible aquí – https://wp.me/p6sBvp-81

Estas ideas en torno a un Partido de la Refundación han sido actualizadas y desarrolladas más en mi trabajo “Hegemonía, ruptura y Refundación. Crisis del Estado ampliado”, también disponible aquí – https://wp.me/p6sBvp-R7

Vamos Guatemala hacia la #RefundaciónYa desde abajo, democrática y rupturista

Marco Fonseca es Doctor en Filosofía Política y Estudios Latinoamericanos por parte de la York University. Actualmente es instructor en el Departamento de Estudios Internacionales de Glendon College, York University. Su libro más reciente se titula «Gramsci’s Critique of Civil Society. Towards a New Concept of Hegemony» (https://goo.gl/Oeh4dG).

Este artículo es libre y de código abierto. Usted tiene permiso para publicar este artículo bajo una licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0 International licence con atribución a Marco Fonseca y #RefundaciónYa. Está permitida la copia, distribución, exhibición y utilización de la obra bajo las siguientes condiciones:

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Campo de refugiados/as

Campo de refugiados/as. Fuente: iaacblog

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