La restauración total. Entre la crisis de hegemonía y el golpe constitucional

En el último año del gobierno de Jimmy Morales Cabrera, su Frente de Convergencia Nacional (FCN)-Nación, en bloque político engarzado con el “Pacto de Corruptos” dentro del Congreso de la República, Guatemala atraviesa por una fase espinosa en la guerra de posiciones que constituye, en efecto, una coyuntura de golpe constitucional. Entendemos por situación, siguiendo a Gramsci, “la forma en que es preciso establecer los diversos grados de relaciones de fuerzas” en una etapa histórica determinada (Gramsci, 1999b, p. 237; C8 §37). La situación es, pues, el trasfondo histórico-estructural de la coyuntura. Dependiendo del grado hegemónico que tengan las luchas y relaciones de fuerza que definen, sostienen y se reproducen por medio del aparato ampliado de un Estado…

…la situación es incomparablemente más favorable a la iniciativa central, a una voluntad de mando, tal como la entendía Maquiavelo” (Gramsci, 1999b, página 74; C6 §86).

Pero en una coyuntura de crisis de hegemonía, entendida como una etapa aguda, abierta y amarga de la guerra de posiciones, cuando los clivajes y contradicciones sociales han aflorado, cuando los viejos partidos dirigentes han perdido su capacidad para dirigir y aglutinar la voluntad general, el proceso político y la dominación misma exigen “enormes sacrificios” de todos los grupos subalternos de la población al mismo tiempo que se despliega “una concentración inaudita de la hegemonía y por lo tanto una forma de gobierno más “intervencionista” que, más abiertamente, tome la ofensiva contra los opositores y organice permanentemente la “imposibilidad” de que los conflictos y las luchas sociales lleven a la disgregación interna” del Bloque Histórico, imponiendo para evitarlo “controles de todo tipo, políticos, administrativos” y, para recuperar el control, reforzando “las “posiciones” hegemónicas del grupo dominante” (Gramsci, 1999b, página 106; C6 §138).

Todo esto indica, en efecto, que la situación expresada en una crisis de hegemonía ha entrado en una fase crítica, un punto de inflexión en la guerra de posiciones, una serie de acontecimientos que han desatado lo que en varios trabajos hemos llamado la época de la restauración. En la coyuntura presente, debido al desbalance de las relaciones de fuerza, la restauración ha adquirido un carácter total que la ha desembocado, en el crepúsculo del proceso, en el momento final de un golpe constitucional. La razón de esto reside en el hecho de que, en palabras de Gramsci, “en la política la guerra de posiciones, una vez ganada, es decisiva definitivamente” y prepara un terreno ventajoso para una voluntad de mando que ha de ejercerse en el próximo ciclo de las luchas políticas.

 

Fonseca – La restauración total – ElOb 66-67 mar-sep19

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